No hay que ser un lumbreras ni llamarse Pilar Tabares o José María Íñigo para llegar a la conclusión que ‘Carole’ ni marcará un antes y un después en la historia del hip-hop ni tampoco está a la altura de himnos como ‘Fight The Power’ o ‘It’s Tricky’. La calidad no es la cuestión. De hecho, en TVE, nunca fue una prioridad. ¿Entonces de qué se quejan ahora? Estas últimas temporadas, cuando Eurovisión careció de freaks, de Chikilicuatres o de John Cobras, los resultados de audiencia sufrieron las consecuencias de lo muermo, de lo aburrido, de lo soso, de lo antiguo. Porque personalmente, si veo a Carol Segovia, ganadora del Festival de Benidorm 2005, hago zapping. Si veo a Ainhoa Cantalapiedra, ex concursante de OT, hago zapping. Lo mismo digo para Fran Dieli, José Galisteo, Lorena Gómez… zapping, zapping, zapping, zapping.
¿Por qué el pasado lunes hubo 2.630.000 espectadores y un 'share' del 15,6%, sólo superado por 'El Internado'? Gracias a John Cobra, evidentemente. Dos temporadas atrás, ¿por qué se llegó a un 16% de ‘share’ y a 1.960.000 de espectadores? Por el Chikilicuatre, evidentemente. ¿Y por qué el año pasado tan sólo 6,5 de 'share' y 799.000 espectadores? ¿Por Soraya? Un poco, pero máxime por la ausencia de alguien atrevido y dispuesto a escupirle en directo a la cara de la primera de TVE. Esa cadena monárquica que parece emitirse aún en blanco y negro sigue, estéticamente hablando, estancada en el día de su creación. Con decir que por sus pasillos han desfilado presentadores de la “talla” de Manuel Torreiglesias, Ana Obregón, Ramón García o María Teresa Campos… La crème de la crème, vamos.
Así, por hacerme reír, por ignorar las sátiras del jurado, por tocarte los genitales a la vera de Anne Igartiburu y por dejarla en ridículo ante millones de españoles, gracias John Cobra. Aunque quedaras en el último puesto, seguro que tu pene es más grande que el de nuestro nuevo representante Daniel Diges que, por lo visto, lo tiene “pequeñito y chiquitito.”
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