Enamorada perdidamente de esta parte del mundo, asegura que el calor que recibe es el mejor motor para continuar: “los músicos tendríamos que tener siete vidas para aguantar esa vida tan de gitano, tan cansada, pero conoces a tanta gente que se va haciendo como tu familia. En concreto la repercusión en España es extraordinaria, el público es muy abierto y permite la fusión de elementos. Quizás en México es más conservador”. Lo dice una artista que revitalizando el folclore ha hecho gala también de un gran eclecticismo colaborando con Bunbury, La Mari, Martirio o Mercedes Sosa: “Para mí es importante conectarme de manera cosmogónica, con las estrellas y con los demás, de quien se aprende. Con La Mari aprendí mucho profesionalmente y sobre todo personalmente por su alto grado de superación personal”.
Confiesa que grabar el concierto les puso a prueba y que algún momento tenso vivió, rápidamente salvado: “Nos invitó la Radio Nacional y estábamos bien nerviosos. Era para todo el país, y pesaba mucho la historia del sitio y la gente legendaria que había pasado por allí. Esa nación respeta y se toma muy en serio la música. Salió genial. Es muy bonito tener la impresión de estar dejando huella en este lado del mundo”.
Lila Downs siempre ha tomado una postura combativa e independiente, rasgo que la define y potencia su calidad humana: “Ojo de culebra habla de arquetipos que representan cambios e inquietudes dentro del ser humano. En México sufrimos bastantes injusticias y a veces como sociedad no sabemos ni cómo lidiar con eso, pero trato de sacar esas dudas y ese dolor con la música, a mí me ha servido mucho como terapia”, dice mientras nos recomienda descubrirla en esta nueva experiencia: “Esperamos que la gente que no nos conozca se acerque a nosotros”.
LILA DOWNS Y LA MISTERIOSA: EN PARIS.WORLD VILLAGE. www.liladowns.com