Una infusión en Lavapiés sirve para que nos hable de cómo asimiló la fama, y que ha hecho desde aquel éxito de cara a este nuevo disco: “Afortunadamente, siempre he podido salir a la calle sin problemas, eso te permite asimilarlo mejor. Respecto al presente, me considero una enferma de trabajar... Parar de girar me ha servido para bajar del escenario y meterme en el local y disfrutar de eso, volverme a poner a currar y a ensayar, si no no te da tiempo a proponer algo diferente”.
El resultado es este disco Supercop, que grabó junto a Javier Limón: “Si alguien pregunta mi estilo es hardcop”, sonríe mientras se deshace en elogios para con su productor: “Javier Limón te dice haz lo que quieras, es impresionante, no hay problemas nunca, cualquier cosa que pasa está bien, todo es posible, y eso que antes era más reacia a trabajar con él”.
La idea a la hora de estructurarlo ha sido “hacer una curva para que entrara bien, que hubiera un ritmo bueno. que te ofreciera diferentes estados de ánimo y te dejara con buen rollo”, por eso arranca con fuerza para llegar al clímax en la versión de Fumando espero, una canción que según ella “siempre ha estado muy asociada a la caspa, en el estudio ni la querían hacer, pero yo en mi cabeza la veo muy cool, tal como es en la peli, es el contraste con María de la O, que es una mierda de historia, el infierno que debe sentir esa mujer, son dos situaciones diferentes así que esta quisimos hacerla muy cool”. Cuando le preguntas qué le queda y qué poso le gustaría dejar, lo tiene claro: “yo quiero cantar, y pasar con la maleta todo el día para arriba y para abajo. No quiero condicionar, que cada uno se quede con lo que más le mole”.
SUPERCOP. Warner.
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