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Madrid llevaba tiempo sin reunir, bajo el mismo techo, a algunos de los mejores ejemplos de eso que muchos llaman música “indie” y otros se contentan con denominarlo música independiente a secas. Se llame como se le quiera llamar, lo consiguió el pasado 28 de octubre en La Riviera. Y es que la mítica sala del Manzanares vendió todo su aforo gracias al cartel formado por The Blows, Vetusta Morla y La Habitación Roja, que se dieron cita, por ese orden de aparición, con motivo del primero de los conciertos organizados por Universia en el marco de la feria de movilidad universitaria Vuela!. Y universitarios había, desde luego, pero no fueron los únicos: jóvenes y no tan jóvenes disfrutaron de una dosis de buena música, bajo el yugo, eso sí, de un deficiente sonido que duró todo el concierto. Hay cosas que nunca cambian. Afortunadamente, la calidad que se esperaba de los tres grupos no defraudó a nadie. |
Con una puntualidad que no suele ser habitual cuando hablamos de un concierto y que pilló de improviso a los que ya estaban allí, se encargó de encender la mecha el cuarteto gallego The Blows, que presentaron ante un público que iba entrando progresivamente su primer y sobresaliente disco, Upskirts. De estética londinense, canciones en inglés y un parecido más que razonable con grupos como Franz Ferdinanz o The Strokes, sorprendieron y confirmaron las sospechas de buena calidad con temas como “two minutes”, “sin city lies”, “Damn 80´s Hooker” o “Do you like my boots”. Quizá se echó de menos un poco más de interacción con la gente, pero desde luego supieron caldear el ambiente durante 50 minutos, tras los cuales dejaron el camino libre a los madrileños Vetusta Morla, quizá los más esperados de la noche, y desde luego los más aclamados.
No cabía un alfiler en la sala cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de la canción con la que suelen empezar sus conciertos: “autocrítica”. Desde que sacaron a la venta su primer disco “Un día en el mundo” no han parado de llover sobre ellos las buenas críticas y de llenar las salas de conciertos allá donde van. Sus canciones más conocidas como “valiente”, “Copenhague”, “la marea”, “Rey Sol” o “Saharabbey Road” fueron coreadas sin descanso, durante los 50 minutos que duró la actuación, mientras se proyectaban imágenes de la mano del director de sus videoclips, Álvaro León. “Ha sido acojonante...yo qué se”-dijo Pucho, el cantante.
Muchos se preguntaban por qué el sexteto de Tres Cantos no iba a ser el último en tocar, dado que fue el grupo que más gente atrajo hasta la Riviera y, como prueba de esta afirmación, puede valer el hecho de que buena parte del aforo fue abandonando lentamente la sala cuando Vetusta Morla se retiró hasta quedarse, al final, en aproximadamente la mitad. La respuesta a la colocación de los grupos no tardaría en llegar de la mano de La Habitación Roja, uno de los grupos independientes más veteranos, constantes y brillantes del panorama musical español alternativo a las grandes discográficas. El grupo dio un repaso a las canciones de su discografía como “la vida moderna”, “Esta no será otra canción de amor”, o “mi habitación”, poniendo el broche de oro a un concierto que tuvo como actor secundario al deficiente sonido que no ayudó mucho a ninguno, pero que tampoco empañó ni el ánimo de la gente ni su satisfacción por este acertado cartel musical.
Texto: Ana Cordón
Fotos: Beatriz García
Rubens
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